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Evita redacto los derechos y el decálogo de la Ancianidad, las que fueron reconocidas por las Naciones Unidas

Domingo, 29 de agosto de 2010

A 51 AÑOS DE LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA ANCIANIDAD POR BELEN AMPUY

“Desde que nace y hasta que muere, el hombre y la mujer forman parte de la sociedad y ésta no tiene derecho a desentenderse de ellos en la vejez, que al fin y al cabo, no es más que una etapa de la vida´´ Cada 28 de agosto se recuerda en Argentina el día de los Derechos de la Ancianidad en base a aquel 28 de Agosto de 1948 cuando Evita dio lectura, en el Ministerio de Trabajo, a la declaración de los Derechos de la Ancianidad, que puso en manos del Presidente, solicitando que fuera incorporada a la legislación y a la práctica institucional de la Nación. Fue incluida en la Constitución Nacional de 1949.

La preocupación especial de Eva Perón por los ancianos la llevó a redactar y proclamar este decálogo formado por 10 derechos. En los hechos, la “Fundación Eva Perón´´ que surgió en 1950 construyó Hogares de Ancianos y obtuvo la sanción de una ley que otorgaba pensiones a los mayores de 60 años sin amparo. En 1956 la Constitución de 1949 fue derogada por una proclama militar y los derechos de la ancianidad nunca más volvieron a tener jerarquía constitucional. Lo que el Peronismo buscaba en ese momento y busca en la actualidad es colaborar con la política social del gobierno en aquellos sectores donde se hace sentir con mayor dificultad o donde penetra más lentamente, o sea en los niños, las mujeres más desamparadas y los ancianos. Estos eran sectores marginales por lo tanto no podían beneficiarse directamente de toda la legislación social que acompasaba a obreros, empleados, peones de campo, etc., ya sea porque no tenían trabajo regular o porque como en el caso de los ancianos, si bien habían trabajado toda su vida, no tenían jubilación, por lo tanto necesitaban de pensiones o subsidios para no terminar sus días en la indigencia. Todo esto y mucho mas se debe hacer por los ancianos, valorarlos y escucharlos por sus vivencias, experiencias y ejemplos. Por Belén Ampuy.

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