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HISTORIA DEL PARTIDO JUSTICIALISTA

Viernes, 22 de mayo de 2020

part justEl 17 de octubre de 1945 fue el nacimiento del movimiento Peronista. Ese día, miles de obreros de todo el país se movilizaron a la Plaza de Mayo para recibir y apoyar a Juan Domingo Perón, quien había sido detenido por sus opositores militares en la Isla Martín García. Desde entonces cada 17 de octubre se conmemora el día de la “Lealtad Peronista”. El primer nombre del movimiento fue “Partido Laborista”. Con esa denominación Perón se postuló como candidato Presidencial en 1946. Una vez ganadas las elecciones, en 1947 el partido pasó a denominarse “Partido Peronista”. El nombre se mantuvo hasta el año 1971 cuando la ley 19.102 prohibió que los partidos políticos contuvieran en su denominación designaciones personales o sus derivados. Desde entonces el movimiento está representado en el “Partido Justicialista”.

 Pilares políticos, económicos y sociales del Peronismo

 Independencia Económica  A partir del pánico bursátil en Nueva York y su rápida repercusión en casi todo el mundo se cristalizó la crisis de 1929 que puso en evidencia las debilidades del modelo liberal vigente.  A partir de ese momento, los gobiernos de la década del 30 tuvieron que abandonar el libre comercio y poner en práctica el proteccionismo y la intervención del Estado en la economía. Buscaron, así, lograr el crecimiento que el mercado no podía garantizar por sí mismo.

En este marco socio-político y económico, la Argentina inició el proceso de sustitución de importaciones cuya meta era evitar la pérdida de divisas. La industria comenzó a crecer bajo el proteccionismo y a partir del gobierno revolucionario de 1943 un grupo de coroneles instauró como proyecto económico nacional la orientación de la renta agraria al crecimiento fabril.

De esta manera, se tendió al desarrollo de un mercado interno que beneficiara a los trabajadores asalariados y, paralelamente, a los empresarios cuyos capitales eran nacionales, sin dejar de promover inversiones extranjeras en áreas seleccionadas por el gobierno. El activo papel del Estado en la orientación de la actividad económica mediante la planificación , significó el desarrollo de nuevas actividades tales como el control sobre el sistema bancario y la administración del comerciaointernacional, la nacionalización de las grandes empresas de servicios públicos y la difusión masiva de estos objetivos con el fin de construir una voluntad popular que permitiera lograr la autonomía Argeniina como Nación. La Declaración de Independencia Económica en la Casa de Tucumán el 9 de julio de 1947 significó una reivindicación de este proyecto de crecimiento. Asimismo, el carácter revolucionario de esa política se pretendió institucionalizar cuando se incorporaron estos principios en el artículo 40 de la Constitución de 1949.

 Justicia Social El modelo de crecimiento del Peronismo generó una distribución del ingreso distinta de la vigente hasta ese momento en la Argentina. Su objetivo principal fue otorgar una parte mayoritaira del ingreso al sector asalariado, industriales y no industriales para convertirlos en agentes de desarrollo del mercado interno. Esto significó aumentarles la cantidad de bienes y servicios recibidos mediante el incremento del salario real.

A partir de las acciones llevadas a cabo el Peronismo se convirtió en la fuerza política que llevó a niveles nunca vistos la participación del sector trabajador en al distribución del ingreso generado por el país, superando el 60% del mismo (el porcentaje incluye cargas previsionales correspondientes al aporte patronal) El Estado acentuó su estrategia redistributiva a través de la asignación creciente de recursos a la educación, la salud, la vivienda y la ayuda directa, que significó un incremento indirecto del salario. Lo realizó desde la inédita actividad llevad a cabo por la Fundación de Ayuda Social Eva Perón.

Pero esta política a beneficio de los sectores tradicionalmente más postergados de la sociedad no alcanzó a agotar sus iniciativas como agente integrador de los trabajadores al sistema político. Su actividad se profundizó al establecerles derechos para alcanzar la plena dignidad y brindarles las garantías que les permitieran acceder a su defensa,ya que  además de la justicia social y los instrumentos legales para garantizarla, el objetivo era lograr la realización personal de los distintos niveles a través del conocimiento, el deporte y el mejor goce del tiempo libre.

Soberanía Política Desde su conformación, el Peronismo definió su vocación democrática tanto al defender la transparencia del sufragio,como al ampliar el sistema político en lo electoral hasta convertirlo en un régimen de “Participación total”. Incorporó además, en forma complementaria, una representación de las organizaciones económico-sociales y una movilización política permanente. Esto último constituyó una expresión democrática directa que buscaba el respaldo popular a la obra realizada por el gobierno.

Las elecciones sin fraude, el aumento de los derechos políticos incorporando a la ciudadanía plena a varios sectores, entre los que el más relevante fue el de las mujeres, la búsqueda de una “comunidad organizada” con los distintos integrantes de la sociedad autónomamente representados y la ocupación de plazas y calles para demostrar su vocación popular, fueron factores que necesariamente lo llevaron a proyectarse en el plano internacional de manera distinta y diferenciada. Esta forma de hacer política definió al gobierno peronista y, por eso, lo proyectó como una política exterior que mantuvo parte de la tradición diplomática argentina pero con innovaciones específicas propias de la nueva base social de sustentación, los trabajadores, y de la nueva orientación establecida al Estado, que acentuó el respeto a la autodeterminación de los pueblos.

Derechos de los trabajadores

Derechos y dignidad son dos elementos que definirán una particular relación entre la figura de Perón y  la base social del peronismo, los trabajadores. Esto se reflejó desde la retórica precisa y definitoria del “compañeros” y “descamisados” de los discursos de los principales protagonistas del período, hasta por la igualación de pautas de consumo con los sectores medios de la sociedad. Además esto último también se manifestó en la competencia en el uso de espacios de ocio y recreación. En el mismo sentido la fijación de derechos, que siempre constituye una garantía explícita para quien no los tenía y por tanto tenía menos poder, se convierte en una herramienta para la defensa y consolidación de la justicia social. Ello significó el desarrollo de una cultura, una organización y una serie de instrumentos que generaron una autonomía y diferenciación de los trabajadores, al mismo tiempo que una integración con el resto de los sectores sociales.

Esta dualidad no pudo resolverse en los 9 años de gestión gubernamental peronista, quedando una tensión abierta que los siguientes gobiernos tendieron a acentuar o atenuar, según la vocación por al justicia social que tuvieran. La “autonomía” así alcanzada es la que más demuestra la dignidad lograda por los trabajadores en nuestro país.

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